miércoles, 31 de octubre de 2007

-Monte Hijedo.


En pleno Alfoz de Santa Gadea, en el extremo noroccidental de Las Merindades, se encuentra el Monte Hijedo, una de las masas forestales caducifolias mejor conservadas de Castilla y León. La vegetación se extiende como una frondosa mancha verde por una ondulada orografía.
Entre la masa boscosa se intercalan verdes praderas en las que pastan libremente vacas y
yeguas con sus crías. En las 9.500 hectáreas de bosque del Monte Hijedo destacan, sobre todo, dos especies de robles, robur y petrea. Pero en este singular bosque atlántico también crecen hayas, abedules, alisos, arces, acebos y tejos.

El bosque encierra en su umbrío y profundo corazón una llamativa sorpresa: un magnífico y singular conjunto de tejos milenarios. El follaje verde oscuro de estos mágicos árboles destaca con fuerza entre los árboles caducifolios. Formando misteriosos rincones, los grandes tejos tienen la peculiar querencia de crecer sobre las rocas.
Entre la fauna de este paraje único encontramos lobos, corzos, jabalíes, gatos monteses y desmanes de los Pirineos. Entre las aves destacan águilas reales, gavilanes, azores y, especialmente, pitos negros, una especie en vías de extinción.
En medio del bosque se encuentra la llamada Cabaña de Hijedo, una airosa construcción compuesta por palacete y ermita, que se encuentra en regular estado de conservación. Otra construcción singular es la casa-torre de Riopanero, del siglo XVIII, en donde está previsto albergar un centro de interpretación de Monte Hijedo.

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